Hay días prolíficos, de claros pensamientos y hay días de los otros, en que solo se vegeta.
A esos días estériles los llamo "sombras en mi frente", como si una nube obscura se hubiese posado sobre la mirada. Desde que tengo uso de razón ha sido así. La primera vez; esa sombra adquirió un extraño tono rojizo y furioso. creo que tiene que ver con la ira y el descontrol, la incapacidad de obrar para que nuestros anhelos se cumplan. Nunca más tuvo ese tinte rojizo, pero es la misma sensación inerte, de estar y sin embargo estar muy lejos....
domingo, 7 de febrero de 2010
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