Ahoran ambos duermen, pero siguen soñando
travesuras,mientras su respiración se torna tranquila, el ritmo de su vida se aquieta y plácido se torna el momento en que los padres encuentran un momento de serenar su propia vida, recoger juguetes diseminados, de mirar sus tiernos dibujos y de recordar el inmenso amor que nos regalan.
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