sábado, 6 de febrero de 2010

seres queridos

¡Caramba, cuanto te echo de menos abuelo¡. extraño tus ojos grises y profundos, tu bondad y preclara inteligencia, tu voz y tu simple sistema de vida.
Solía visitarte en tu taller y me maravillaba el orden en tus herramientas, el afán y empeño en tus tareas diarias.Te veía formidable con tu cotona impecable y tus gruesos lentes ópticos bobinando motores y sacando cuentas...¡que maravillosa forma de ganarse el sustento¡
Recuerdo que tu barba de varios días me picaba al saludarme y que acompañandote en tu viejo auto a tus diligencias pasé varios sustos, porque tu miopía era tal que no veías el tren que se nos venía casi encima. Abuelo, aunque hace muchos nos dejaste, tu recuerdo está más nítido que nunca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario