martes, 6 de abril de 2010

miniaturas

Cuando pequeño mi mundo era microscópico, abarcaba todo lo conocido, un terrón de tierra tenia misterios insondables, una corriente de agua me hechizaba al punto de estar horas y horas observando que iba a suceder después, el tronco de un árbol y sus raíces lograban conectarme a la madre tierra, y pensaba y pensaba, veía senderos donde no los había y así estaba como un absurdo anacoreta, alejado de un mundo que no lograba entender. Ahora ya mayor y con responsabilidades, añoro esa parte de mi, en que la vida tenia sentido, aunque nada hiciera, es por eso que comprendo a esos seres que concientemente se alejan de lo mundano e intentan comunicarse con Dios,en forma contemplativa y plenos de "alma"